Es sabido que es muy difícil ser niño y mas aun cuando ambos padres trabajan, siendo niños se ven obligados a asumir responsabilidades de grandes, sin embargo un estudio realizado en EE.UU dice que jugar al aire libre conecta a los niños con el mundo.
Al divertirse con ellos favorece su desarrollo físico y cognitivo ya que los espacios verdes,favorecen la coordinación motora gruesa de los niños y el desarrollo de su sistema músculo-esquelético. Y explica que cuando juegan al aire libre queman calorías y descargan toda su energía. Dado que se mantienen activos, sienten más hambre y asimilan con mayor agrado los alimentos; además, el cansancio derivado de su continuo movimiento favorece un mejor descanso en las noches.Cuando un niño juega desarrolla su capacidad de fuerza, su movimiento corporal, flexibilidad, elasticidad, trabajo en equipo… Los niños deben hacer mínimo una hora diaria de actividad física moderadamente intensa.
Esto sin contar con que el juego, en sí mismo, les permite explorar su entorno; experimentar y conocer objetos; aprenden a socializar, competir, crear, tomar decisiones, solucionar problemas y tolerar la frustración.
También les enseña a ser más autónomos, y cuando se juega en familia, los padres inculcan a sus hijos conceptos básicos sobre tamaños, posiciones, cantidades y, particularmente, nuevo vocabulario.
Estar en un espacio verde, favorece un mejor desarrollo de los órganos de los sentidos: los niños aprenden a reconocer distintos ruidos, texturas y colores, y son mucho más creativos al organizar sus propios juegos. El aumento de los trastornos en el desarrollo de los niños podría ser consecuencia de esta ausencia de naturaleza en la vida de los niños. Y si hoy juegan menos en un parque es porque los llevamos menos. No les hemos generado esa necesidad de salir . ¿Qué más puede decirse a favor del juego al aire libre? Los espacios abiertos motivan a los niños a saltar, brincar, trepar, caminar, correr, porque los hace apropiarse de la naturaleza, sentirla, cuidarla. Por eso, invito a los padres a que les sigan el juego a sus hijos.
¿Qué hacer?
Salgan al parque y exploren la naturaleza.
Construyan un campamento.
Diseñen juntos una pista de obstáculos.
Salten cuerda, jueguen a la golosa.
Manipulen barro o arena.
Jueguen a la ‘lleva’, a las escondidas y con una pelota.
Montarse en un columpio o en un rodadero mejora el equilibrio.
Con una lupa exploren juntos las plantas y los animales que encuentren en su camino.
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